Buen clima laboral en las empresas: ventajas para los trabajadores

¿Prefiero ganar más dinero o priorizar el bienestar en el trabajo? Esta es una pregunta muy recurrente en la sociedad. Aunque hoy en día, el soporte económico es vital e importante para vivir, no lo es todo.

La jornada laboral implica muchas horas de trabajo en un mismo lugar y rodeado de las mismas personas. El tiempo que un empleado pasa en su trabajo es mucho y esto puede ocasionar cierta sensación de monotonía y tensión. Por este motivo, el clima laboral es un elemento esencial que afecta a toda la organización.

El clima laboral se refiere a la atmósfera que se crea en el trabajo en función no solo de las acciones de la empresa, sino que, incluye la relación con el resto de trabajadores y el espacio de trabajo. Es el ambiente que percibe el trabajador y que hace que se sienta feliz, satisfecho y realizado en su puesto.

La calidad laboral produce trabajadores leales y proactivos. De esta manera, aumenta la eficiencia, la motivación y la productividad. Se genera un sentimiento de pertenencia que fortalece el compromiso con la compañía.

Pero, proporcionar un clima laboral positivo para el empleado no solo otorga un provecho a la empresa, sino que también es muy beneficioso para el trabajador.

Ventajas del clima laboral para los trabajadores

Existen muchas variables que influyen en el bienestar de la plantilla. Las empresas deben de asegurarse de abarcar los aspectos individuales de cada uno de sus empleados, las cuestiones relativas al entorno de trabajo y la situación laboral particular de cada miembro del personal.

Los elementos individuales son característicos de cada individuo. Provienen de la personalidad, las necesidades y las inquietudes. Y aunque este componente provenga de cada persona, afecta directamente a la compañía.

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Las cuestiones relativas al entorno de trabajo son generadas por el ambiente. Se nutren del contexto que envuelve al empleado e influyen en cómo este se desenvuelve en el escenario laboral. Es aquello que actúa sobre las relaciones laborales y el espacio.

De esto depende también la situación laboral. Así pues, el empleado debe sentir que tiene un espacio y oportunidades para desarrollarse profesionalmente. En este punto, la empresa tiene que crear acciones que posibiliten la evolución de su talento y su autorrealización dentro de la compañía.

Es fundamental elaborar una estrategia para generar un buen clima laboral. Se debe trabajar la interacción de empresa-empleado para construir esta atmósfera. Estas tácticas deben poner en el centro al trabajador.

  • Productividad

Un buen ambiente laboral se forma a través del respeto y confeccionando relaciones igualitarias, tolerantes y empáticas. Esto se debe transmitir al cumplimiento de los horarios de la jornada laboral y sus descansos. El personal debe de disponer de flexibilidad horaria. No todas las personas son productivas en las mismas franjas horarias. Y a su vez, esto permite una mayor conciliación laboral.

Tener la posibilidad de llevar un control horario permite mejorar el estado mental y físico. Los empleados pueden acceder a su puesto de trabajo más descansados y con mayor motivación. Esta situación favorece a la creatividad y a la confianza. Al reducir el estrés, el trabajo tendrá un mayor rendimiento y calidad.

  • Organización

Otra ventaja para los empleados, es la definición exacta de las labores y de su organización. Al conocer qué es aquello que se espera de su trabajo y cómo deben de realizarlo, su objetivo se torna más claro, lo cual, genera un aumento de la motivación y un mejor desempeño.

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Para conseguirlo, se debe trabajar mucho en la comunicación interna. El feedback y reconocimiento por su labor son clave para mejorar los errores y apoyar sus capacidades. Si un empleado percibe posibilidades de ascenso y se siente valorado, se sentirá escuchado y se producirá una mayor participación.

  • Satisfacción de los empleados

Establecer un sistema de recompensas favorece la satisfacción del empleado y reconocer el valor del esfuerzo. Hay muchas formas de compensar al personal. Estas recompensas pueden ser monetarias, pero también, debe de aplicarse un salario emocional.

El valor de los incentivos no económicos implica ofrecer beneficios asociados a una retribución. Estas recompensas sirven para incrementar la satisfacción de los empleados.  De este modo, la empresa puede facilitar la formación y acercar el desarrollo profesional a los empleados.

  • Ambiente independiente y autónomo

La implementación de esta cultura, debe otorgar un ambiente relajado y libre, con ausencia de ruidos o distracciones que puedan producir estrés. Este efecto conlleva no descuidar el lugar de trabajo, proporcionar unas buenas instalaciones y equipos y brindar un espacio seguro.

El clima laboral en el teletrabajo

El ambiente laboral está presente en todas las organizaciones, pero ¿qué ocurre con el clima laboral en el teletrabajo? Como se ha mencionado, este concepto tiene que ver con cómo el entorno influye en la experiencia en el trabajo diaria. Aunque la actividad laboral se realice desde la distancia, el ambiente condiciona la productividad.

Hay que tener en cuenta que no se comparte un mismo espacio físico, pero sigue existiendo una vinculación con la empresa y el resto de trabajadores. El contacto es menor que si dispones de un sitio físico y las relaciones que se crean son distintas. Esta situación implica que debe de existir una comunicación formal.

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En ocasiones, estas interacciones pueden fallar. Debido a esta separación, es más complicado mantenerse bien informado de lo que ocurre en la empresa y sus posibles cambios al trabajador en remoto.

Esta modalidad de trabajo implica una comunicación que, en la mayoría de ocasiones, se ejecuta por escrito. Esto hace que las entonaciones y la forma de comunicar los objetivos pueda no entenderse.

Por esta razón, hay que fomentar espacios virtuales donde se puedan expresar todas las cuestiones de forma clara y que produzcan una mayor conexión entre empleados. Y no solo hay que acondicionar la forma de comunicarse y relacionarse, sino que también, hay que adaptar la forma de trabajar. Impulsando el trabajo por proyectos, se puede establecer una mayor conciliación.

En consecuencia, también hay que respetar los tiempos de descanso. La conexión digital puede dar una falsa sensación de disponibilidad constante. Teletrabajar implica una utilización de la tecnología asidua, así pues, hay que respetar la desconexión digital.