Desde hace unas semanas se viene oyendo de nuevo hablar de la facilidad o no de borrar el rastro en la red de una persona que ha fallecido.
Lo cierto es que, de no ser por conocer las contraseñas, hasta hace no mucho, poco se podía hacer para que la familia que decidiera dar de baja la huella digital pudiera hacerlo.
En el caso de Facebook, después de que una mujer americana denunciara al gigante de las redes sociales por no retirar el perfil de su hermano fallecido en 2009, se ha creado una página a la que pueden acudir los familiares en caso de defunción para solicitar que sus perfiles, en honor a la privacidad, puedan ser borrados.





