Un número cada vez más grande de empresas están experimentando el efecto de acciones y publicaciones de empleados o clientes insatisfechos o descontentos. Es cada vez más sencillo publicar contenido en la web 2.0, y por ello, es un reto mantener una buena reputación online.
Incluso gigantes como Dell, Apple y Google han padecido el impacto negativo de las críticas masivas por parte del sector más crítico de su comunidad.
Debido a que las publicaciones negativas sobre marcas y empresas aparecen dentro de los resultados de los buscadores, muchas empresas perciben la gestión de la reputación únicamente como un problema de optimización SEO. Sin embargo, el desplazamiento de resultados de búsqueda negativos sólo trata los síntomas del problema. Aunque es un trabajo a realizar, en ningún caso significará una cura a medio y largo plazo.
Se necesita una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para desarrollar correctamente y mantener la reputación online de una marca, persona o empresa. Sin embargo, esto es necesario para construir una presencia positiva y que los diferentes stakeholders nos perciban de una forma optima. Al igual que en el mundo físico, la reputación es todo lo que un negocio realmente posee, el intangible que puede aportar una verdadera diferenciación.
Las redes sociales se han convertido en el motor de descubrimiento de marcas de hoy en día. Independientemente de si eres parte de un negocio familiar, una tienda 100% digital o una corporación con años en el mercado y oficinas o tiendas físicas en varias ciudades, las redes sociales son una de las maneras más efectiva de mantener el contacto con tu mercado.
Es evidente que el marketing de contenidos es una pieza clave dentro de los resultados en los buscadores y por ello influye en